The Decoy (El Señuelo) (2014. 12´ 05´´)

Los museos  son las mediaciones encargadas de enmarcar, de visibilizar, en definitiva, de dar carácter oficial e institucional a los modelos de construcción del imaginario visual y de producción de significado que se dan en el contexto cultural. Cuando dichas mediaciones invitan al análisis y a la crítica, desde dentro del propio sistema, crean la impresión de que la institución ha resultado ser complaciente y dispuesta a someterse a un examen crítico; por tanto, es capaz de progresar, de reavivar el diálogo con la contemporaneidad y de cuestionar los modelos establecidos. En el escenario norteamericano y europeo, el contexto específico del arte ha resultado atractivo para los museos que han buscado progresivamente el visto bueno del ámbito de la crítica cultural. La institución se vuelve, de este modo, acomodada y acoge con agrado al artista o crítico comprometido en la deconstrucción de un contexto institucional como parte del programa. Incluso diría, que no hay programa de interés que no incluya prácticas artísticas en torno a la crítica institucional. Resulta paradójico y contradictorio que la crítica a la institución sea enmarcada por el propio organismo. Por otra parte, es el museo el que valida y legitima como arte cualquier producción cultural. Esta mediación se conforma como una estructura institucionalizada para la transferencia del conocimiento, pero en el ámbito de las subjetividades en torno al género ha sido reduccionista por regresiva y particularista: por un lado, el reiterado regreso a las narrativas reprimidas en las historias del arte; y por otro, particularista por lo incompleto del repertorio representacional y crítico que aborda lo femenino.

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Mar García Ranedo 2017