lO COMPULSIVO. De la serie El Botín de la Cámara.

La imagen fotográfica ha pasado de un estado registral y notarial a otro vitalista, emocional y experiencial. La sociología del móvil ha provisto a todo el mundo de una cámara fotográfica; ya todos, en modo inmersivo, fotografiamos el acontecimiento de forma compulsiva. Acumulamos millones de fotografías en discos duros que probablemente nunca volvemos a revisar. Pero fundamentalmente colgamos, subimos nuestras fotos a las redes sociales en un deseo permanente de aparecer y de pasar revista, de multiplicar lo intrascendente como un juego de presencias necesarias pero irrelevantes. Nuestra cultura es presencial, foto-gráfica e instantánea: nos interesa lo abyecto, lo naif y lo cool porque en realidad nuestro deseo no está condicionado por lo que se presenta sino por lo que, con ese ejercicio de sociabilidad, no se ausenta. Necesitamos archivar la experiencia, pero también la inadvertencia y lo ridículo.
 

 

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Mar García Ranedo 2017